El otro día hablaba de qué es el rol y de cómo empezar a jugar, pero una de las preguntas que más oigo es, ¿cómo consigo un máster?

Los másters son criaturas de naturaleza escurridiza, a veces muy difíciles de encontrar porque se ocultan a simple vista. Una amiga de toda la vida, un primo tercero de la hermana de tu vecino, una amable ancianita que pasea por la calle… A un máster no se le puede reconocer por su aspecto externo. De hecho, existe la creencia generalizada de que el máster es una criatura de género masculino, de gran envergadura, gafas y problemas cutáneos (spoiler: es falsa). Es por eso que si buscamos un máster que case con esa descripción, lo más probable es que erremos el tiro. ¿Qué hacemos entonces?

Para atrapar a un máster lo primero que debes conseguir es hacerle salir, identificarlo como tal. Para ello, puedes gritar: “¡Juegos de rol!” en medio de una multitud, asaltar uno a uno a todos tus contactos que tengan algo que ver con el rol, investigar por redes sociales a la gente y presentarte en su casa (por favor, esto no lo hagas. Es extremadamente creepy)… En cualquiera de los casos, sabrás que es el adecuado porque levantará las orejas, olisqueará el aire intrigado y se acercará prudencialmente hacia ti para preguntarte: “¿Has dicho juegos de rol?”. Es entonces cuando tienes que empezar el baile de cortejo.

No lo abordes directamente, podrías hacerle huir. Estas criaturas son inseguras y pueden volverse violentas. Tienes que ir dando rodeos sobre el tema. Tendrás que haber hecho un poco de investigación previa. Averigua cuáles son los juegos de rol más comunes e infórmate sobre ellos (te recomiendo que tengas nociones básicas de D&D u otro juego de mazmorreo y algunas de narrativo, Mundo de Tinieblas puede venirte bien). De este modo, podrás ir tanteándole con preguntas como: “¿Juegas al rol?”, “¿A qué juegas?”, “¿De qué trata?”; y una vez esté seguro y confiado en un entorno de charla distendida, lánzale la pregunta trampa: “¿Qué te parece el sistema?”. Si la respuesta es escueta, lo siento, fallaste. Tendrás que volver a empezar. Pero si se enzarza en una discusión (o monólogo) sobre tal o cual regla, entonces habrás acertado. Ya tienes a tu máster identificado.

Pero no te creas que el trabajo ha terminado. Ni mucho menos. Ahora tienes que capturarlo. Deja caer de pasada que hace tiempo que estás queriendo jugar, que te gustaría probar tal o cual juego o que te está resultando difícil encontrar un máster. Ante estas declaraciones, no podrá por menos que decirte: “¡Eh! Yo soy máster”. Ya es tuyo. Sin embargo, pueden darse dos situaciones ahora. La primera, que se ofrezca (o le ofrezcas) a masterearte una partida. Si es así, enhorabuena, pasa al párrafo siguiente. La otra opción es que te diga que no puede masterearte porque ya tiene grupo, porque no tiene tiempo o porque lo ha dejado (TT_TT), pero no te desanimes. Los másters son criaturas gregarias, así que suelen moverse en grupos y se conocen unos a otros. Una vez que has identificado a uno, te será mucho más fácil encontrar a otro la próxima vez.

Entonces, una vez capturado el máster y colocado en la mesa con los jugadores [para cómo capturar jugadores, haremos un artículo en unas semanas], asegúrate de alimentarlo con regularidad y proporcionarle bebida en abundancia. Son criaturas que tienden a hablar mucho, así que procura que no se deshidraten. Los hábitos alimenticios de estos seres en cautividad son variados. Asegúrate de averiguar sus preferencias para que esté contento. Algunos comen mucho y otros no comen nada mientras hablan. Si ves que tú máster es de los segundos, procura interrumpirle de vez en cuando discretamente para que se sienta seguro, se tome un respiro y coma algo. Si no, corre el riesgo de desfallecer y no queremos eso. Nos interesa mantenerlo en perfectas condiciones el mayor tiempo posible. También debes asegurarte de darles mucho amor y no enfadarlas. Son criaturas inestables que pueden volverse muy agresivas y tienen la costumbre de comerse hojas de ficha en el proceso

Una vez terminada la sesión, no es necesario que lo encadenes a la mesa de juego. Los masteres, a diferencia de algunos jugadores (ya hablaremos de ello en el futuro, pero a la hoguera con ellos, ¡infieles!), suelen ser criaturas fieles y volverá el próximo día feliz y contento. Procura tener para él una mesa bien provista de cacharros Roleros, chucherías variadas y muchas ganas de jugar y siempre lo tendrás junto a ti.