¿Cómo?, ¿cuándo? y ¿por qué masterear en tándem? son preguntas que nos han ido llegando desde que abrimos el blog, así que creemos que ha llegado la hora de responderlas.

La primera y la tercera tienen más miga, pero la respuesta a cuándo masterear en tándem es fácil: siempre que quieras. A lo que me refiero con esto es que el mastereo en tándem no tiene nada de especial que lo haga bueno para unas partidas sí y otras no. Sencillamente es otra forma de masterear cualquiera de tus partidas. La única limitación son los recursos humanos. Si no dispones de otro ser que masteree contigo, va a estar complicado.

Sin embargo, sí hay una situación en la que es muy beneficioso: cuando alguien quiere masterear por primera vez. En esos casos suele ser de mucha ayuda contar con un máster experimentado que haga de colchón al novato PERO, y es un pero muy grande, no debe cometer el error de adueñarse de la partida. Todo el trabajo de mastereo debe caer en el novato: la historia, la interpretación, la improvisación… El trabajo del máster experimentado en esos casos es el de dar consejos en la fase de creación de historia sobre el sistema, la ambientación y otros elementos (si el novato lo requiere); y dar apoyo técnico (reglas, tiradas) durante la partida sin interferir en su desarrollo a menos que la situación lo requiera. Se trata de salvar los baches de su inexperiencia con el sistema o mastereando pero dejándole que experimente a su antojo para que se familiarice con todo. Es algo así como una bici con ruedines. Puedes montar tranquilamente porque sabes que es difícil que te vayas a caer.

A la pregunta de por qué masterear en tándem ya respondimos en nuestra primera entrada, pero a grandes rasgos es porque nos funciona. Nos permite crear una experiencia para los jugadores más completa y divertida que por separado no seríamos capaces de manejar con la misma soltura. Dos cabezas piensan mejor juntas que separadas.

Entonces, ¿cómo masterear en tándem?

Comasterear es un trabajo difícil porque no dependes solo de ti pero a la vez es fácil por esa misma razón. Complicado, ¿eh? Intentaré explicarme. Cuando mastereas en solitario eres tú quien controla todos los aspectos del entorno y los pnj. Si bien es cierto que los jugadores interactúan de maneras imprevisibles con todo ello, al final eres tú quien tiene el poder absoluto sobre todo. Sin embargo, cuando comastereas hay otro dios sobre el tablero con exactamente los mismos poderes que tú y su propia conciencia. ¿Y si hace algo con lo que no estás de acuerdo? ¿Y si no está de acuerdo con algo que haces tú? ¿Y si su decisión destruye por completo el esquema mental que te habías hecho del desarrollo de la sesión?

¿Empezáis a entender el problema?

Por eso es fundamental cuando mastereas en tándem confiar en tu comáster. Sabe lo que está haciendo, ha creado la historia contigo y comprende (o no) las implicaciones de lo que está pasando. En cualquier caso, lo mejor que puedes hacer es escoger a alguien en quién confíes, con quién te lleves bien y hacer una partida de prueba.

Si el punto uno es la confianza, el punto dos es la comunicación. Hablad. Mucho. A todas horas. Tramad, discutid y cread. Aceptad críticas y criticad sin piedad. Si algo no os convence, decidlo, no os quedéis con la duda. Antes, durante y después de las partidas. Sí, durante también.

Antes de la partida poned en común todas las ideas, cread la historia, elaborad los posibles desarrollos, escenarios, personajes y tramas de la siguiente sesión. Repartíos los PNJ y decidid quién hace qué, si vais a narrar por turnos, si uno de los dos llevará el peso de la narración y el otro el combate o cualquier otra combinación que se os ocurra.

Durante la partida comentad los imprevistos. No hace falta que os vayáis aparte cada vez. Basta con que tengáis un cuadernito oculto en el que os podáis escribir (sí, como si os mandarais notitas en el cole). Además, si no estás narrando en ese momento, encárgate de buscar soluciones a los problemas que surjan para que el narrador no tenga que preocuparse por ello. Por ejemplo, un caso muy tonto pero muy común son los personajes que improvisamos porque los jugadores quieren hacer algo que no habíamos previsto. ¡Ponles nombre! Si al narrador se le ocurre en ese momento, perfecto. Si no, tú estás libre para ponerle nombre y darle una identidad. Lo mismo con los pueblos, las calles, los lugares en general… Veréis que eso le da autenticidad y cuerpo a vuestra improvisación.

Por otra parte, si en algún momento el narrador se confunde o hace algo distinto a lo que habíais pactado previamente, házselo saber. A lo mejor se le ha ocurrido algo guay en lo que no habíais pensado o puede que simplemente se le haya olvidado, al final, somos humanos… a no ser que masterees con un robot. En ese caso yo empezaría a correr porque seguramente haya empezado la rebelión de las máquinas.

Y si ves que el narrador se aturulla, se queda en blanco o incluso sin voz, acude a su rescate. Aunque tú no seas quien deba narrar. Aunque no te toque. Estáis ahí para cubriros las espaldas mutuamente.

Después de la partida poned en común vuestras impresiones sobre cómo ha sucedido todo, cómo lo habéis llevado y qué cosas se pueden mejorar de cara a la siguiente sesión, qué PNJ hay que cuidar más, a qué jugador hay que mantener vigilado y quién puede daros más chicha a la trama. Al ser dos, comprobaréis que os dais cuenta de muchas más cosas porque no tenéis que tener vuestra atención siempre al 100% en masterear.

Creo que la conversación que tuvimos María y yo hace unos días cuando estaba escribiendo el artículo resume muy bien por qué masterear en tándem nos funciona:

En realidad creo que no tengo pegas del comastereo. Creo que nos compaginamos bien de bien.

KorienDesigns
LittleWall

A mí me va bien. Tú haces todo el trabajo sucio xD

Creo que por esto funciona tan bien. El trabajo sucio para mí es lo que haces tú xD

KorienDesigns

Si quieres masterear con este sistema lo mejor que puedes hacer es encontrar a alguien que te complemente, que cubra tus flaquezas y resalte tus puntos fuertes. En definitiva, lo que hemos aprendido en el año que llevamos poniéndolo en práctica es que es una relación simbiótica. Si no hay una buena sinergia, no funcionará; pero si la hay, os sorprenderá lo que crecerán vuestras crónicas.