Ya sabes lo que es un juego de rol. Has tenido la suerte de cazar un máster y sentarlo a tu mesa. Te sientas tú también mientras te mira sonriente pero una gota de sudor frío te recorre la espalda… ¿y ahora qué?

“Me está mirando. ¿Qué querrá de mí?” piensas, porque ya le has dado de comer, está feliz y sonriente cual pajarillo detrás de su pantalla de máster con sus fichas y sus daditos…

De pronto la luz cambia. No sabes cómo, tal vez ha pasado una nube cubriendo el sol o la bombilla se ha fundido, pero miras al techo y la lámpara sigue luciendo y fuera hace un día radiante. Devuelves la mirada al máster y te atraviesa un escalofrío que te pone hasta los pelos de los dedos gordos de los pies de punta. Una nube de sombras que parece emanar de la pantalla envuelve su figura. La sonrisa antes inocente muestra ahora dos hileras de dientes afilados curvados en una mueca voraz. Una voz cavernosa surge de entre sus labios y empiezas a preguntarte dónde diablos te has metido. Lo siento, pequeño incauto, ahora ya es demasiado tarde porque comienza el juego.

Para sobrevivir vas a tener que ser más inteligente que tu máster, dar rienda suelta a tu picardía, tramar con tus compañeros de mesa para sobrevivir en un mundo donde él es el dios y vosotros insignificantes hormiguitas. Así que lo primero que tienes que averiguar es…

¿Quién eres?

Tú, como hormiguita, tienes tu vida. Has nacido, crecido, tienes una familia (o la perdiste, sí, amantes del drama, no me olvido de vosotros) y puede que hasta viajado. Has conocido a gente, te has metido en problemas o no, y has llegado a ser quien eres ahora. Todo eso es lo que te tienes que preguntar. ¿Quién es tu personaje y cómo ha llegado a ser lo que es?

Cuantos más detalles pienses sobre el PJ y su pasado, más sencillo te resultará interpretarlo. Incluso en el caso de que las fichas sean pregeneradas, en tu mano está el dotarlo de dimensión y profundidad, hacerlo tuyo.

¿Qué haces aquí?

Una vez que sabes quién eres, pregúntate ¿qué haces aquí? La historia comienza en algún punto, ya sea en mitad de Nueva York, en un campamento militar en ruinas, en una taberna cantando con un bardo o en una laguna mágica poblada de criaturas que te quieren comer. ¿Cómo has llegado hasta allí? ¿Qué te ha llevado a meterte en ese fregao? Sea donde sea que el máster diga que empieza la historia, elabora con él (no muerde, prometido. En esta fase, al menos, no) un nexo de unión, una razón por la cual tu PJ ha acabado en ese lugar. Si procuras que sea lo más coherente posible con tu historia, te resultará más sencillo enfrentarte a lo que venga después.

¿A dónde vas?

¿Por qué te embarcas en esta peligrosa y probablemente mortal misión? Ya sea rescatar un gatito de un árbol (spoiler: probablemente pifies y te partas el cuello ¯\_(ツ)_/¯ ) o librar una ciudad de su mayor enemigo, tienes que tener una razón para llevar a cabo esa empresa. El botín, la fama, el prestigio o tu buen corazón o incluso que te aburres de ser tendero y quieres aventura. Pero, sea la que sea, busca algo poderoso que te mueva a actuar (o a no hacerlo) cuando te llegue la hora de la verdad.

Luces, cámara… y ¡acción!

Ya sabes quién eres, de dónde vienes y a dónde vas. ¡Qué suerte! Ahora solo te queda meterte en la piel de tu pobre PJ que va a sufrir los dolores más atroces, a superar los peligros más innombrables y a desvelar los más oscuros secretos de este mundo. Puede que sobreviva o puede que no. Puede que se alce con la victoria o se hunda en la más absoluta derrota. Puede que cuando termine no sea el mismo e incluso puede que tú tampoco. Pero lo verdaderamente importante es que lo interpretes como se merece. Piensa como él, actúa como él, habla como si fueras él. Recuerda su pasado, su presente e imagina su futuro. Sus sueños, sus miedos, sus deseos…

 

Y un briconsejito extra: Distingue entre jugador y personaje.

Y me dirás: “Jobar, Elena, eso es obvio”. Pues no señoritingo listo. No es tan obvio. Según cómo seas puedes llegar a meterte en el personaje y la historia de una manera muy profunda e intensa, y lo digo por experiencia. Yo me he enfadado en partidas, he llorado de alivio y de pena, me he enamorado y he sufrido, pero no debes olvidar que es ficción aunque te cueste quitarte la piel de tu personaje al terminar la partida.

El jugador es una persona real con sus movidas, sus cosas y sus historias. El personaje es una construcción ficticia. Que otro PJ apuñale a tu PJ por cuestiones de historia (o de pifias) no te lo tomes como algo personal, excepto si lo hace por joder. En ese caso a la hoguera con quien sea.

Tienes que aprender a separar. Las cosas de partida deben quedarse en la mesa, y las cosas de fuera de partida deben quedarse fuera de la mesa.