El resurgir del dragón

Crónica: El resurgir de Alamuerte

—¡Qué…! —dice alguien que no logro identificar.

Pero parece que no le hace ningún mal. Cuando termina, Ishtar desprende un extraño vapor verdoso que desciende hacia el suelo dibujando cascadas sobre la roca. Sus ojos se han vuelto de un intenso verde brillante.

Capítulo 12

A la mañana siguiente, Ishtar se cruza con un mida. Está exactamente en la misma posición y el mismo lugar en los que estaba el día anterior.

—Buenos días.

—Buenos días —responde él con una inclinación de cabeza y sin abrir los ojos.

—Quería hacerte una pregunta antes de partir.

—Adelante.

—¿Conociste a Kalambur?

—El y sus amigos pasaron por aquí hace muchísimo tiempo. Querían hablar con Ventus, pero no lo lograron.

—¿Por qué?

—No los consideraría dignos, supongo.

—¿De qué era el elegido?

—Del fuego. Y lo dejó patente —dice negando con la cabeza mientras señala un árbol con un enorme agujero ennegrecido por las llamas.

—Entonces… Hace diez mil años… Despertaron a Alamuerte… ¿Y qué pasó?

—No lo sabemos. Solo sabemos que Alamuerte despertó, pero no sabemos qué sucedió después. No llegaron aquí.

—¿Cuándo va a terminar esta vorágine de destrucción?

—Cuándo alguien derrote a Alamuerte.

—¿Cómo se supone que lo haremos? Si para ello hay que despertarlo y con un aliento destruye todo.

—Tal vez no haya que traerlo, sino vencerlo en su terreno. Nadie lo ha intentado.

Mida

—¿Llegaste a hablar con Khan? —pregunta Brigitte a Aridia.

—No.

—Los elegidos del poder de las sombras. Todos han acabado muertos antes de llegar a nada.

—¿Quién los mata?

—A cada uno alguien distinto. Pero me dieron algunos nombres: Draco y… Khan.

—No puede ser. Vamos —dice, mientras la arrastra al Mundo de las Sombras.

—Mírame bien —dice Aridia mientras sujeta a Brigitte por los hombros y la obliga a mirarla.

—Te falta algo.

—Eso es lo que pasa cuando tu sombra te abraza. Se hace con tu cuerpo y te persigue. A mí me encontró en Exilium cuando vi el cartel.

—Pero eso quiere decir que hay por ahí dos sombras persiguiéndonos. Alguien dijo que era una mujer.

—Habrán estado recopilando cuerpos.

—¿Un ejército de sombras? Yo intenté tocar la de Sáhara.

—No, no funciona así. Tienes que abrazar tu sombra, pero para ello tienes que vivir en ambos mundos.

—¿Tengo elección o es inevitable?

—Con tu poder, podrás.

Ahleinne se encuentra con una Ishtar cabizbaja.

 —¿Qué pasa? —le pregunta.

—¿Qué no pasa? —el tono de Ishtar es descorazonador.

—No creo que ninguno estuviera preparado para esto.

—No es lo que me preocupa.

—¿Tu hermano?

—He estado con otros elegidos y los rumores indican que seguramente tengas razón.

—Yo no las controlo. Solo veo de manera pasiva. Como aquella vez que vi a Kotaka morir. Mi poder es el tiempo.

—Bueno, ya solo con verlo lo cambiamos.

—Pase lo que pase, estamos contigo.

Nos reunimos junto al riachuelo. Parece que todos han estado ocupados hablando con la gente y averiguando cosas por ahí y resulta que tenemos aún más problemas de los que parecía.

—Brigitte está en peligro —dice Aridia—. Alguien se dedica a matar a todos los elegidos de las sombras antes de que lleguen a su destino.

—¿Qué podemos hacer? —pregunta Rahjmar.

—No lo sé —contesta Brigitte afligida—. Ni siquiera sabemos con exactitud quién o cómo es.

Ishtar se acerca a ella y le pone una mano en el hombro para consolarla. Desaparecen.

—¿Qué diablos ha pasado?

—No te muevas —dice Brigitte. La tensión es palpable en su voz.

Detrás de Ishtar se abre la entrada de una cueva y, en su interior, mora un ser antiguo entre las sombras. Su figura amorfa serpentea, difuminándose en la oscuridad. Un escalofrío le recorre la espina dorsal. Le asalta la certeza de que es el demonio del miedo sin saber muy bien de dónde sale ese pensamiento.

—¿Qué quieres de nosotras? —pregunta Brigitte.

El monstruo levanta una mano y señala a Ishtar.

—¿Para qué la quieres?

El demonio del miedo se aparta para revelar tras él una masa de calaveras y huesos de los que surge una cacofonía de lamentos y aullidos que ejercen una atracción hipnótica sobre Brigitte. Trata de regresar pero algo se lo impide. Levanta la vista hacia Ishtar y la devuelve al otro lado, quedándose sola con el demonio del miedo.

Demonio del miedo

Ishtar reaparece de pronto con el miedo pintado en la cara.

—¿Qué ha pasado? —pregunta Aridia muy alterada.

—Yo… Yo… —tartamudea mientras mira a su alrededor—. ¡Brigitte! ¡Brigitte está en problemas!

—Sujetaos—ordena Aridia mientras toma a Ishtar de la mano—. ¡Llévanos!

Ante nosotros se alza una figura fantasmagórica de contornos desdibujados que se funde y separa de las sombras de su alrededor de manera espeluznante. Brigitte está clavada en el sitio delante de ese ser.

—¡Eh! Seas lo que seas, ¡aléjate de ella! —grita Kotaka.

—¿Brigitte? ¿Estás bien? —pregunta Aridia.

—Quiere a Ishtar. Protegedla. No dejéis que se la lleve.

Nos colocamos entre el demonio e Ishtar y desenvainamos las armas.

—¡Márchate! ¡No la tendrás! —grita Rahjmar.

El monstruo desaparece y regresamos.

—¿Cómo estás? —pregunta Brigitte a Ishtar, poniendo una mano en el hombro. Vuelven a desaparecer.

—¿Aridia? —pregunto.

Aridia vuelve los ojos al cielo y nos tomamos de nuevo de las manos.

Brigitte e Ishtar están de nuevo ante el demonio, que sonríe mostrando una boca de infinita oscuridad.

Ahleinne da un paso hacia Ishtar.

—Estamos contigo. Todo va a salir bien. No temas —dice y la abraza.

Una deslumbrante luz nos cubre a todos y regresamos.

—¿Ese era el mundo de las sombras? —pregunto.

—Bienvenidos —dice Brigitte sarcástica.

—¿Qué ha pasado? —pregunta Ishtar.

—No tengo ni idea —responde Brigitte—, pero será mejor que tú y yo mantengamos las distancias hasta que lo averigüemos.

—Será mejor que descansemos un poco —interviene Jerox.

He apalabrado unas camas en la taberna —dice Troj señalando por encima de su hombro.

Ishtar se acerca a Ahleinne y en voz muy baja le susurra:

—Hoy soy yo la que necesita un hombro en el que desahogarse.

Ahleinne asiente y le pasa un brazo por los hombros.

Fin del capítulo 12

A la mañana siguiente emprendemos el viaje hacia las montañas de Kiralizor. Durante una semana las cosas transcurren con calma. Casi parece un viaje amistoso y no que vayamos a enfrentarnos a seres terribles y odiosos que nos quieren destruir…