El resurgir del dragón

Crónica: El resurgir de Alamuerte

Puede que el tono no haya sido el más adecuado pero estoy llegando a un punto en el que necesito respuestas y las necesito ya…

Capítulo 39

—¿Qué diablos haces aquí? —le pregunta Jaraxux.

Un hacha se estrella a sus pies, la recoge y la vuelve a lanzar. Brigitte recoge el brazo de Kotaka de la arena y mira a su alrededor. Están en mitad del Círculo de las Sombras.

—¡Márchate! ¡Necesito a Aridia!

Brigitte se concentra y regresa.

—¿Ishtar? —pregunta Ahleinne.

Está preocupada por la felínida. Sus ojos son completamente verdes como esmeraldas y a su alrededor no para de crecer la vegetación. Lo que antes era un trozo de tierra batida es ahora un vergel de pequeños arbustos, matojos y árboles jóvenes que no dejan de expandirse. Cuando Ishtar la mira, los ojos de la semielfa parecen hechos de oro líquido y no puede apartar la mirada. Algo en lo más profundo de esos ojos la atrae irremediablemente, algo poderoso y como si de una historia se tratase, la felínida ve pasar ante ella toda su vida en apenas un instante.

Ahleinne la observa mientras la monje abre mucho los ojos y se pone rígida. Entocnes la abraza cortando la conexión.

—¿Estás bien?

—¿Qué ha pasado? —pregunta Ishtar desconcertada.

—Sáhara ha potenciado vuestros poderes. Lo que habéis experimentado son los poderes combinados —responde Ventus.

—¿Dónde está Sáhara? —pregunta Ishtar.

Ahleinne cierra los ojos y la ve rodeada de vegetación en un lugar que le resulta dolorosamente familiar.

—Está en el bosque. Creo que necesita estar sola.

Ishtar cierra los ojos. No solo siente a todas las criaturas del campamento, sino que sabe exactamente dónde está cada una de las criaturas en toda la extensión de las llanuras de Xarilia. Hace un esfuerzo titánico para concentrarse en la esencia de la rakshasa y por fin la encuentra. Es cierto. Está en el bosque.

—¿Ahleinne? Necesitamos ayuda —escuchan a Rahjmar suplicante en su cabeza.

 Salen inmediatamente en su búsqueda. Por el camino se enceuntran con Aeris.

—Dale un buen bastonazo de mi parte —le dice a Ishtar con los ojos mirando al cielo y se marcha.

Cuando llegan donde están Rahjmar, Brigitte y Kotaka se encuentran un círculo quemado  en el suelo y un enorme tornado de fuego y sombras danzando descontrolado. Rahjmar sostiene un brazo en el aire. Un brazo peludo.

—¿Qué ha pasado? —pregunta Ishtar desconcertada.

—Dice que no le duele —responde Brigitte.

—Lo hemos intentado parar—se excusa Kotaka.

Se tocan los tres de nuevo y parecen concentrarse, pero el tornado sigue girando en el mismo punto.

—Mándamelo a mí —dice una voz en la cabeza de Brigitte.

—Pero no quiero tocarlo —dice Brigitte.

—Ni que fuera la primera vez —responde Aridia fastidiada.

El torbellino desaparece y el aire parece calmarse, pero el brazo de Kotaka sigue en manos de Rahjmar. Ahleinne inspecciona el corte pero está perfectamente curado, como si se lo hubieran extirpado hace muchos años.

—Está bien, Kotaka, voy a transformarme en dragón para devolver el tiempo atrás y anexarte el brazo —dice la guardiana del tiempo.

—Ah, no, no, no, no —dice Ishtar. Recuerda perfectamente a Cronos diciendo que cualquier cambio, por pequeño que sea, tiene consecuencias. Coge su bastón y golpea a Kotaka en la cabeza.

—¡Eh! —dice la kitsune llevándose las manos al chichón.

—Eso de parte de Aeris —añade Ishtar.

Brigitte reflexiona un momento y le pone una mano en el brazo sano a Kotaka.

Juntas viajan a las sombras, pero el brazo sigue sin regresar. Ante ellas, de nuevo, se extiende el Círculo de las Sombras. Jaraxux lucha contra cinco enemigos mientras el tornado da vueltas por la arena.

—¿¡Quieres dejarme volver!? —estalla la voz de Aridia en su cabeza.

Jaraxux recibe un golpe. Ambas regresan al instante.

—Mejor —dice Kotaka con cara de susto.

—Hemos estado en el Círculo de las Sombras —explica Brigitte.

Ahleinne se acerca a ellas e intenta curar a la kitsune, pero solo consigue hacer bajar el chichón.

—Lo único que se me ocurre es preguntarle a Ligthnight —dice Brigitte.

A falta de una idea mejor, echan a andar de vuelta al cartel. Allí se encuentran con Aeris y Ventus sentados en la sala de reuniones.

—Hemos tenido problemas —informa Brigitte señalando a Kotaka y a su brazo.

Aeris niega exasperada con la cabeza.

—Están dentro con Jaraxux —dice por toda explicación y señala una puerta—. Bueno, está dentro.

Ligthnight está en forma humana sentada tras un escritorio y concentrada en unos papeles, tomando notas en una especie de libreta.

—Hemos tenido un problema —repite Brigitte.

La dragona de la oscuridad se lleva las manos a la cabeza con desesperación.

—¿Por qué lo has mandado a las sombras?

—¿Yo? —pregunta Brigitte.

—Es tu poder —responde Ligthnight como si fuera la cosa más obvia del mundo.

Brigitte explica a grandes rasgos lo que ha pasado.

—Estábamos tranquilamente y de pronto nuestros poderes han empezado a combinarse y ha surgido un tornado que no podíamos controlar y de pronto Kotaka ya no tenía brazo.

Ligthnight asiente con la cabeza, interesada y luego añade como para sí:

—Ha debido de ser Sáhara… —Levanta la cabeza y los mira.— Habéis tenido suerte. El fuego de las sombras destruye, no envía a las sombras. Podría haber sido mucho peor.

—¿Y cómo lo arreglamos? —pregunta Kotaka.

—Jaraxux es el que sabe, pero está ocupado.

—Ya, ya —dice Brigitte—. Cuando fuimos a intentar arreglarlo nos encontramos en el Círculo de las Sombras.

La dragona de la oscuridad abre mucho los ojos.

—Si os hubieran atacado, ¡se hubieran quedado con vuestros poderes!

Brigitte se sorprende.

—No lo sabíamos —dice.

—Jaraxux os lo dijo. El campeón debe defender su título y se queda con todos los poderes de aquellos a quien venza. En fin, esperad a preguntarle a Cronos. Total, ya está condenado… —añade.

Fin del capítulo 39

Después de quedarme sin voz me siento un poco mejor. Al menos, ya no tengo la sensación de que vaya a explotar de pura frustración. Estoy cansada. Muy cansada. Han sido demasiadas cosas para un solo día, para una sola vida…