Hemos comentado en más de una ocasión que quizás llevemos demasiadas partidas a la vez. Si no recuerdo mal la última vez que contamos eran unas siete: jugamos un par y mastereamos las demás (que jugamos a rol por encima de nuestras posibilidades es un hecho xD). Puede parecer que tenemos suerte y que los fines de semana en los que tenemos dos partidas vamos a pasarlo super genial, pero la realidad es que se llega a hacer muy cansado aunque lo pasemos bien. Elena y yo hemos hablado más de una vez de bajar un poco el ritmo, cerrar partidas y centrarnos sólo en unas pocas.

Y es que cuando tienes tantas partidas abiertas no lo das todo en cada una de ellas. Cuando empezamos a masterear juntas fue en la famosa partida de vampiro de la que siempre hablamos, Zangre, y solo llevábamos esa. Hicimos algún que otro oneshot puntual mientras tanto y nos unimos como jugadoras en El Resurgir de Alamuerte, pero no nos embarcamos en ninguna otra gran partida mastereada hasta que Zangre no estuvo en su recta final. Noto mucho las diferencias entre unas partidas y otras, el desarrollo de la trama, los personajes que creamos, el cariño que cogemos a cada uno de los personajes y, siendo sinceras, el tiempo que dedicamos a cada una.

La última partida que llevamos hace un par de fines de semana apenas tramamos un par de horas la tarde de antes. La realidad es que entre trabajo, otras partidas y las millones de cosas que tenemos que hacer, a veces es difícil sentarse a tramar la partida que toca. Y, no nos engañemos, el cansancio pesa y acaba con la motivación. No tenemos una gran partida, tenemos 6 pequeñas partidas sin ninguna relación entre ellas y tenemos que repartir los esfuerzos para pensar qué va a pasar y que siga teniendo la calidad que los jugadores se merecen. No tenemos ningún personaje importante con el que empaticemos y estemos poniendo todo el esfuerzo ni todas nuestras ganas en crear una historia y un trasfondo como hicimos con Cyrine, Fletcher o Tommie.

Esta idea lleva bastante tiempo rondándonos en la cabeza. Probablemente cerremos este año casi todas las partidas que tenemos abiertas y volvamos a centrarnos en una o dos como mucho, pudiendo hacer historias con las que estemos más a gusto y a las que podamos dar toda esa profundidad que nos gusta, con nuestras tramas enrevesadas y esa ración doble de intensidad y drama que tanto gusta a nuestros jugadores.