Pongámonos en situación: estás en tu casa, con esa música inspiradora de fondo, preparándote la sesión de ese juego que tanto te gusta. Tienes todo pensado, las largas horas en el transporte público te han dado tiempo a hacerte una maravillosa idea de lo que va a suceder. Después es relativamente sencillo, sólo tienes que convocar a tus jugadores y soltar todo lo que tienes dentro. Las cosas deberían ir bien, tus jugadores se sorprenderán, reirán o llorarán. O eso debería pasar, ¿no?

Elena y yo tenemos la costumbre heredada de Aquella Gran Partida de preguntar al final de cada sesión un “¿Qué tal la partida?”. Generalmente las cosas suelen ir bien, pero a veces no. A veces alguien no lo pasó bien o lo pasó incluso mal. A veces ese gran plot twist no lo era tanto y tenía tantos agujeros que todo el mundo está desconcertado. A veces los jugadores querían tirar por un lado y están desilusionados por no haberlo podido hacer… Por eso, cuando algo va mal hay que subsanarlo lo antes posible. Puede que como master tengas intenciones o enfoques para la partida muy diferentes a lo que los jugadores esperan. Es necesario saber qué piensan para que todo funcione bien. A veces no es fácil detectar los problemas, hay jugadores que temen dar su opinión por miedo a ofender al master. De hecho, hace poco hubo por twitter debate sobre que al director de juego había que agradecerle su tiempo dedicado a las partidas y que no se le podía exigir nada porque lo hacía de manera desinteresada. Es cierto que el master dedica mucho tiempo a preparar las partidas y es un esfuerzo que merece ser agradecido, pero eso no significa que sea incontestable y que todo lo que haga esté bien. Quiero decir, no tienes por qué aceptar todo lo que sucede en mesa sólo por no molestar al narrador. Por supuesto la última palabra será la suya, pero todas las personas que estén jugando tienen que pasárselo bien.

JUGADOR, habla con tu máster. MÁSTER, habla con tu jugador. Los masters no son seres de sabiduría infinita. También se equivocan y aprenden, pero si piensan que todo va bien y que todo el mundo está contento con cómo funcionan las cosas, no las van a cambiar. Esto es un trabajo en equipo, no es una obligación ni algo que tengas que “sufrir”. Aporta ideas, saca fallos, comenta actitudes que no te han gustado. Colabora con el master para que la cosa funcione mejor. No te guardes las cosas que no te gustan, no tiene ningún sentido. Si no lo haces, cada vez te gustará menos ir a las partidas, se harán insoportables y acabarás odiándolas. Construid juntos una aventura, disfrutad de la oportunidad única de crear personajes, historias y partidas inolvidables.

Tampoco castigues al sistema, puede que lo que te guste sea algo más de mazmorreo, o quizás sea más de investigación, narración o dramatismo. Házselo saber a tu director de juego, os lo pasaréis todos mucho mejor.

Parece una cosa bastante lógica pero créeme, no siempre pasa.